Yōkai: espíritus y seres sobrenaturales de Japón
Los yōkai son criaturas sobrenaturales del folclore japonés que representan espíritus, monstruos, fenómenos de la naturaleza… Seguro que más de uno te resuelta familiar: kappa (河童), tengu (天狗), zorros (狐), paraguas con ojos y boca (からかさ小僧)…
Aunque no existe una palabra en castellano para traducir el término japonés yōkai (妖怪), podríamos definirlos como seres sobrenaturales que pertenecen al folclore nipón. Su nombre está formado por los kanjis 妖, de “embrujado”, y 怪, de “misterio” o “aparición”. Cada uno tiene unas características propias: algunos son descritos como peligrosos, feos o violentos, mientras que otros son divertidos, amables o traviesos. A menudo habitan en entornos naturales, aunque algunos, como los tsukumogami (付喪神), se encuentran en los hogares.
Origen y sintoísmo
El archipiélago japonés ha tenido que convivir con numerosos desastres naturales: terremotos, tifones, volcanes, tsunamis… Fenómenos que escapan al dominio del ser humano. Se creía que en esos espacios fuera de su control habitaban criaturas, monstruos, dioses y espíritus. A través de ellos, los antiguos pobladores explicaban todos aquellos fenómenos naturales o sucesos para los que no encontraban una respuesta clara.
El sintoísmo (神道), la tradición filosófico-religiosa autóctona de Japón, se caracteriza por ser animista: según esta creencia, todas las cosas del mundo poseen alma, incluidos los elementos de la naturaleza. Se piensa, por tanto, que la mayoría de estos yōkai fueron en sus orígenes deidades que, con el tiempo, fueron olvidadas o degeneraron.
Los yōkai en la cultura popular japonesa
La percepción de los yōkai ha cambiado con los siglos. Antiguamente, eran entendidos como energías sobrenaturales peligrosas y representaban un recordatorio del profundo respeto que inspiraba una naturaleza imposible de dominar. Sin embargo, en el período Edo (1603-1868), con el crecimiento de las ciudades y la aparición de una cultura de masas, el mundo yōkai llega a la literatura popular para entretener a la población. De estar muy presentes en las zonas rurales, donde eran respetados y vistos como misteriosos y desconocidos, pasan a ser clasificados y convertidos en entretenimiento. La vida urbana deja de estar en contacto con la naturaleza y, por lo tanto, aquel temor hacia ella se va desvaneciendo. Los yōkai, que eran un reflejo de su poder, pierden su sentido. El avance de la medicina supone un cambio en la comprensión de la naturaleza y sus recursos, que pasa de ser temida a ser observada científicamente.
Con la occidentalización del período Meiji (1868-1912), los yōkai quedan anticuados. La superstición no acompañaba al progreso, así que fueron olvidados hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando mangas como GeGeGe no Kitaro (ゲゲゲの鬼太郎) de Shigeru Mizuki recuperaron a estos personajes.
Desde Yo-kai Watch (妖怪ウォッチ) hasta Inuyasha (犬夜叉), pasando por Guardianes de la noche (鬼滅の刃), los yōkai siguen vigentes.







